Politica sanitaria

Las Urgencias de los hospitales precisan, al menos, 324 enfermeras más

SATSE ha exigido a la Conselleria de Sanidad aumento de enfermeras en Urgencias de los hospitales ajustado a las necesidades reales de población atendida, tras constatar a través de un estudio que las plantillas se encuentran al límite. A pesar de encontrarnos ya en primavera, los hospitales siguen desbordados, lo que demuestra que la situación no se debe a las patologías invernales (gripe, covid,..) como sostiene el conseller de Sanidad.
camas en pasillos

El Sindicato de Enfermería ha elaborado un estudio sobre necesidades reales de enfermeras en los servicios de Urgencias de los hospitales públicos de la Comunidad, tras la situación que han sufrido los enfermos que han pasado por Urgencias durante los últimos meses: esperas de más de seis horas para ser atendido, pacientes en camas en los pasillos de Urgencias hasta 70 horas, boxes con dos y hasta tres pacientes hacinados separados por parabanes,…  

En 2022, el Sindicato de Enfermería consiguió que la Conselleria de Sanidad creara 1.302 nuevas plazas estructurales de enfermeras para los hospitales. Desde entonces, no se han aumentado puestos de enfermeras, solo se han consolidado a través de varios procesos selectivos. 

Sin embargo, el número de pacientes que se atiende en los hospitales, y el número de enfermos que pasan por las Urgencias anualmente no deja de aumentar. De hecho, según datos de la propia Conselleria de Sanidad, de 2020 a 2024 se incrementaron en más de 337.000 el número de tarjetas sanitarias SIP.

En estos años, también según cifras de la propia Conselleria de Sanidad, se ha incrementado exponencialmente el número de urgencias atendidas en los hospitales valencianos: de 1.735.840 urgencias atendidas en 2020 se pasó a las 2.593.013 de 2024, es decir, un incremento del 49,38% de urgencias entre 2020 y 2024. 

Por ello, el Sindicato ha elaborado un estudio sobre cuantas enfermeras serían necesarias en las Urgencias de cada hospital público de la Comunidad para prestar una atención adecuada a los usuarios. De hecho, las Urgencias que más problemas han tenido para hacer frente a la presión asistencial -y, consecuentemente, las que han sufrido mayores esperas, saturaciones, etc- son, precisamente, las que necesitan más enfermeras. 

Las cifras de necesidades de enfermeras son alarmantes en algunos hospitales, como el Hospital General de Alicante, el Hospital General de Castellón, el Hospital Clínico, la Fe y el General de Valencia y el Hospital de la Ribera.

Contratos de refuerzos 

Otro problema que preocupa al Sindicato de Enfermería es qué va a pasar cuando, el próximo 31 de marzo, la Conselleria rescinda los contratos de las enfermeras de refuerzo de Urgencias. 

Así, la Conselleria decidió prolongar un mes más los contratos de refuerzo de invierno para las Urgencias, que finalizaban el 28 de febrero, tras las peticiones de las Direcciones de los Departamentos de salud, que consideraban que era imposible hacer frente a la presión asistencial sin este refuerzo. 

 La Conselleria de Sanidad finaliza los contratos de refuerzo de la campaña de la gripe a finales de este mes, lo que solo traerá más caos.

Hay que tener en cuenta que la falta de enfermeras en los hospitales públicos valencianos es tan extrema que ha habido días en que estos refuerzos de Urgencias han debido acudir a alguna planta para reforzar allí (dejando las Urgencias con menos personal). Pero, ¿qué sucederá en abril en las Urgencias de nuestra Comunidad?. Si se mantiene la actual presión asistencial, podemos vaticinar sin temor a equivocarnos que las saturaciones continuarán y/o se agravarán. 

El colapso de la Sanidad pública valenciana es evidente, y no solo afecta a las Urgencias, sino también a las plantas de hospitalización, a las esperas para una cita en los centros de salud, alta demora en las pruebas diagnósticas y operaciones quirúrgicas,…

El Sindicato lleva tiempo recordando a la Conselleria de Sanidad la necesidad urgente de incrementar las plantillas, invertir en más centros sanitarios -ya que los actuales se han quedado pequeños para el volumen de población y por el envejecimiento de esta-. Sin embargo, parece que más personal e infraestructuras no es una prioridad para la Conselleria. 

Resulta paradójico que este deterioro progresivo de la Sanidad pública por falta de inversión en recursos humanos y materiales coincida con un incremento progresivo de las derivaciones de pruebas y operaciones a centros sanitarios privados, como si se tratara de una estrategia para justificar el desvío de pacientes cada vez mayor a la Sanidad privada.